Anecdotario del Jefe

Relatos sabrosos e inverosímiles del Gran Jefe

Monday, September 11, 2006

Año 1950, Coquimbo: Jugando Básquetbol

Es mi segundo día embarcado en el destructor Serrano, estamos en el puerto de Coquimbo. Son las 10 de la mañana y estoy en la enfermería del buque cuando aparece el “Chino” Olivares con una pequeña herida en su mano. Mientras le estoy haciendo la curación, me pregunta si voy a ir a tierra con el resto de la tripulación al gimnasio del puerto, pues el buque debía defender el campeonato de básquetbol con una de las divisiones del acorazado Latorre. El “Chino” Olivares me dice muy entusiasmado: “Tu juegas bastante, ¿porqué no participas con nosotros? A lo mejor salimos campeones y como a ti no te conocen, no se imaginan la sorpresa que les vamos a dar”. Le respondo que hace muchos años que no juego, que no tengo zapatillas, que además no quiero jugar porque voy a ir a conocer Coquimbo, y que además a mí me trajeron para jugar fútbol. Se va de la enfermería y a los 15 minutos llega un marino con la orden que me presente al Segundo Comandante. Voy a su oficina, me queda mirando y me pregunta: “¿Qué número de zapatillas usas para jugar?” Yo le respondo algo asustado: “Mi Comandante, hace muchos años que no juego...”. Me dice: “Yo te pregunté por el número de zapatillas que usas”. Le respondo otra vez: “39 mi Comandante”. Me dice: “Enviamos un par con el equipo del buque, ahora te cambias ropa y a las 10.30 hrs. quiero a todo el equipo formado frente al portalón”. Y así fue, a esa hora estábamos todos listos para el duelo con el Latorre.

Nos fuimos a la cancha y Olivares se hacía el “gil”, el resto del equipo me miraba como pájaro raro mientras nos preparábamos para el partido. Me preguntaron de qué jugaba y por qué equipo. Había un subteniente que se creía estrella, daba instrucciones, nos aconsejaba y dirigía como si el equipo fuera de él. Obviamente yo no lo pescaba ni en bajada, pensando que como nadie me conocía iría a la banca todo el partido y nunca jugaría.

Debo aclarar que dos años antes, en 1948 había sido seleccionado juvenil de Valparaíso y que jugaba en Primera División en la Asociación de Básquetbol del puerto, lo cual me colocaba muy por encima de mis compañeros de equipo, técnicamente hablando.

Salimos a la cancha, siempre los basquetbolistas practican lanzando tiros libres y le ponen color. Comienzo a correr y el subteniente me tira una pelota alta, la atrapo en el aire, hago un doble ritmo y encesto, luego voy por el otro lado y encesto con la izquierda, lo hago varias veces y nunca fallo. Después lanzamos desde una posición fija y los encesto casi todos. El Chino Olivares se reía y me decía: “Tienes loco a mi Teniente con esas demostraciones de puntería y habilidad”. Fui titular indiscutido. Me miraban con asombro y comentaban: “Este huevón también juega bien al básquetbol”.

Al final ganamos y encesté muchas veces. Además de velocidad, tenía muy buena puntería y sabía jugar. El comentario en el buque era que el enfermero se las “había mandado”. Después de la victoria, el Comandante del destructor me felicitó delante de toda la tripulación. Esta actuación aumentó mi fama, algo que no tenía ninguna gracia, ya que yo era un jugador consagrado y mis compañeros de equipo eran sólo aficionados.

El subteniente trataba de ser amigable y comentaba las jugadas y los goles que había encestado. Como yo no lo “inflaba”, al final me regaló las zapatillas que me habían prestado.

Nunca más jugué básquetbol por el buque. Solamente cuando jugaba fútbol por Naval de Talcahuano, participé en la competencia de la zona por un equipo de la Base. Después, a mitad de competencia, Naval nos prohibió seguir jugando y el básquetbol me dejó para siempre.

Estuve nueve meses embarcado en el destructor. Los oficiales me tenían buena. El Comandante me protegía y trató por todos los medios de hacerme más fácil la vida a bordo. Fue una suerte para mí estar en tan buen buque, con tantos amigos y con tan buenos oficiales. Lo pasé muy bien, pero nunca me acostumbré.

Cuando regresamos de Punta Arenas me desembarcaron en Talcahuano, ya que Naval me había pedido de refuerzo. No regresé a Valparaíso pese a que me lo habían prometido. Me quedé un año en Naval, gran equipo. Fuimos campeones del Campeonato Regional de la Zona Sur, competencia que en esa época era tan importante como la del fútbol profesional. De eso puedo estar orgulloso.

Como un merecido homenaje después de 50 años, quiero nombrar por sus apodos y apellidos a quienes escribieron la verdadera y gloriosa historia de un equipo tan querido y popular como lo fue Naval de Talcahuano. La famosa hinchada que acompañó por tantos años al equipo en el estadio El Morro de Talcahuano, recordará con emoción, cariño y nostalgia estos nombres que les dieron tantos triunfos y alegría.

Esta es la lista de los jugadores y de sus correspondientes apodos: el “Chino” Olivares, el “Loco” Roa, el “Rucio” Nourdin, el “Pelao” González, el “Loco” Lewis, el “Cordero” Vera, el “Caballo” Aedo, el “Chancharra” Leal, el “Chepe” García, el “Chico” Pillado, el “Lenguado” Saavedra, el “Soquete” González, el “Pinga” Bravo, el “Chiporro” Weber y Felipe Coloma. El entrenador era Don Amadeo Silva y el ayudante y masajista era el gran “Pepe” Sandoval.

A estos grandes amigos y jugadores los conocí con motivo de haber sido seleccionado por la Armada en el año 1950, para participar en la Olimpiada Militar de ese año, en que también intervenían el Ejército y la Aviación. Se jugó en Talcahuano y salió campeón la Armada.

Después, en el año 1952, volví a integrar el plantel de Naval, que fue campeón regional de la ciudad de Concepción, con 26 victorias, 6 empates y una sola derrota. 70 goles a favor y 27 en contra.

A la distancia y después de tantos años, renuevo mi afecto y amistad, especialmente por Manuel Roa, Raúl Aedo, Mario Olivares, José García, Felipe Coloma y Eduardo Lewis. Se me hincha el pecho de emoción y orgullo de haber jugado en Naval.

El Jefe

6 Comments:

  • At 5:03 PM, Anonymous Anonymous said…

    ese es mi padre pue!!!!!!

     
  • At 6:23 PM, Anonymous Anonymous said…

    Seguramente, por ser tan deportista que tienes ese "fisicazo"!!!!!
    (¡ponte al arco!)

    El Altísimo

     
  • At 8:59 AM, Anonymous Anonymous said…

    perdon...o con otra opcion

    estultisico moron

     
  • At 1:44 AM, Anonymous Anonymous said…

    Favor de no bajar el nivel, estos comentarios se leen en todo el mundo.

    Los editores y el autor.

     
  • At 5:34 PM, Anonymous Anonymous said…

    " Existen rumores de que entre los hermanos Martinez, hay uno que está en el closet "¿Por esa razón hay tanta polémica? ¿Y tuvo que intervenir, autor y editor?
    ¡Vamos muchachos!¡ a subir el nivel!

     
  • At 5:00 PM, Anonymous Leonardo said…

    Grande Navalito...

    orgulloso debe de estar de haber jugado por un equipo con tanta tradición...

    saludos desde Talcahuano.

    www.puronaval.com

     

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